«Siempre hemos vivido en el castillo» de Shirley Jackson

Título original: We Have always Lived in the Castle

Shirley Jackson publica la novela en 19Siempreen elcastillo62, y esta traducción de Ed. Minúscula.es de 2012.

Novela compleja con diferentes dimensiones de lectura. aparementemente del género gótico de suspense, pero la genialidad de S. Jackson logra subvertir el género mismo. Muchos de los elementos característicos del mismo no están presentes: lo sobrenatural o el misterio (sabemos desde el principio «quien» y «qué» sucedió.

La novela está escrita en primera persona. Comienza «Me llamo Mary Katherine Blackwood.»

La narradora es, por tanto, el personaje principal. A través del texto, el lector  se adentra en la mirada de Merricat, sus pensamientos, sus motivos íntimos, hasta donde la propia narradora-narrada puede ella misma saber. En paralelo asistimos al mundo interior y al mundo exterior de Merricat, que y cómo se van entrelazando y retroalimentando. Su hermana Constance es el único elemento presente en ambos. Así nos presenta ese mundo interno lleno de amuletos, conjuros, secretos, palabras mágica, etc. con el que, entre otras accione, Merricat pretende controlar el mundo exterior y salvar su mundo propio, que incluye a Constance, al gato y, en parte, la casa – el castillo, donde siempre han vivido y seguirán viviendo-. La novela narra el choque inevitable entre ambos mundos donde ambos triunfan, a su manera, tras una catarsis dramática (lo que acontece no es banal). Tras los restos de la batalla, la calma vuelve.

Temas:

  • ¿Marricat tienen un trastono psicológico, como se apunta en el posfacio? Mi respuesta es No, aunque bajo esta perspectiva la mayoría ha dicho Sí. Como lectores tenemos acceso a sus pensamientos y motivos , que son coherentes. En el interior es psosible odiar, querer ver muertos a todos, ser mala y no estar loca. La locura como diagnóstico social a los comportaientos «asociales». ¿Para matar a una persona hay que estar loca? ¿Para sentir el acoso – ahora se llama moobing – de tu entorno hay que estar loca? ¿Para defender tu mundo frente a las agresiones externas hay que estar loca? Asisitiendo a los pensamirnos y sentimientos de Merricat sabemos que no, que no hay que estar loca. La enfermedad, de haberla, está más en la sociedad de la que forma parte Merricat.
    Marricat hubiera querido ser «una mujer lobo» 
  •  Red de tiempos verbales que crean suspense y una sensación de desenlace inminente. El pasado, el presente y lo que está por venir se encadenan de manera inevitable.
    Me pregunté si no habría elegido otros (libros) de haber sabido que esos serían los últimos (p.9)  / Fue un viernes de finales de abril cuando traje a casa los libros de la biblioteca. Los viernes y los martes eran días horribles porque iba al pueblo (p.10) / Se avecinaba un cambio, pero nadie lo sabia salvo yo (p.61) / Nunca supo que era su última mañana en este mundo – sobre el padre de Merricat-(p.71) / El domingo por la mañana el cambio estaba un día más próximo (p.77)  / Cuando encontré el libro él ya debía haber dejado su maleta en la estafeta de correo (p. 81) / el jueves fue mi día más poderoso. Era el día indicado para ajustar cuentas con Charles (p. 123) / Todavía no habíamos salido de la cocina, todavía no sabíamos cuánto había quedado de nuestra casa (p. 164) / A nuestra madre le gustaba que la gente admirara su salón pero ahora nadie podría acercarse a las ventanas y mirar dentro, y nadie volvería a verlo jamás (p. 168) / Mañana levantaré barricadas… Mañana averiguaré para tí qué hora es (p. 178) /
  • Ellos: los Blackwood. La casa.
    Nosotros casi nunca cambiábamos las cosas de sitio: los Blackwood nunca fuimos una familia muy dada a la agitación» (p.9) / Los B. siempre vivimos en esta casa, y lo manteníamos siempre ordenado… Nuestra casa fue acumulando varias capas de propiedades que … la afianzaban frente al mundo» (p.10) 7 La casa no estaba a salvo aunque charles la hubiera abandonado  (p. 107)
  • Los otros. Sabemos por Merricat que hay unas envidias y rencillas porque tenían sus tierras «Los Blackwood, cerradas a cal y canto», y  con ellas se podrían hacer ricos (p.21) No es una cuestión de clase , ya que Helen Clarke (que era de su clase social)… Nunca se preocupa de lo que Constance o yo pensemos de sus modales… Vete le dije para mis adentros. Vete, vete (p.46).
    La gente del pueblo siempre nos ha odiado (p.14) / Pocas veces se dirigían hacia mí, hablaban entre ellos (p.21) / Desee que todos estuvieran muertos y caminar sobre sus cuerpos (p. 21)
  • Ella (y Constance) y su mundo en La luna, sus amuletos y «magia»
    Resultaba extraño estar dentro de mí misma, …, estar dentro de mí misma y saber que me estaban mirando; me escondía muy adentro pero podía oírlos y verlos por el rabillo del ojo. Desee que estuvieran todos muertos (p.29) / Cuando era pequeña pensaba que Constance era una princesa de un cuento de hadas… Era la persona más importante de mi mundo, siempre lo había sido.(p. 33) / Hoy va a venir mi caballo alado y te voy a llevar a la Luna y allí comeremos pétalos de rosa (p.87) / Charles es un fantasma, dije (p. 100) /
  • El asesinato, del que se habla veladamente y es una historia de suspense paralela al desenlace del «asesinato real de la casa». En el desenlace, sabemos que lo hico Merricat, pero también que, como lo de la casa, podría ser explicado por el comportamiento de la casa. Acaso Merricat fue «obligada» a ello para salvar algo según ella más importante que la propia casa o que sus padres. Merricat sólo quiere a Constance y a su gato y a ellos «los salva» para su mundo. La escena de la visita de H. Clarck y otra persona es un alarde de diálogo en situación cómica y a la vez de suspense. A través de la otra visitante, con quien el lector se identifica, vamos averiguando y queriendo saber más sobre qué pasó realmente la noche del envenamiento de los padre y hermano de Merricat y Constance. El tío Julián es un personaje contrapunto de Merricat, que con su incipiente demencia vehicula el discurso «de la verdad» y de la obsesión por recordar los detalles de «aquel último día», aunque nunca hay una certeza hasta el final, cuando Merricat lo dice.
    No me perdonaría dejar escapar ni un solo detalle de ese último día; no debe faltar nada (p.75) / Lo puse en el azúcar (p. 182)
  • La ambigüedad. «Las cosas son «una cosa y otra a la vez». «El mal y el bien se entrelazan». Son algunos comentarios de la tertulia. Segun la editora de Minuscula, Valeria B., el bien y el mal no se habían mezclado antes en la tradición victoriana.
  • Otra lectura posible es la de la explicación ficcionada de la existencia de los personajes míticos: «las señoran que viven solas en la casa y se comen a los niños».